Los dolores en las piernas y rodillas eran insoportables. Cada vez se me hacía más difícil caminar. Eran dolores que me hacían llorar. Hasta que por fin encontré la solución que tanto buscaba.

Hace unos años atrás empecé a sentir al principio unas molestias en las rodillas. Cuando acudí al médico éste me explico que como a muchas personas me había empezado un problema de desgaste óseo con la edad.

A partir de ese momento empecé a probar distintas cosas, primero para evitar los horribles dolores y naturalmente evitar que mis huesos siguieran desgastándose.

Hasta los huesos envejecen y aparecen los dolores en las articulaciones

Cuando pasan los años no solo la parte externa envejece. Es decir, lo peor no son las arrugas o las canas, sino la factura que le pasa el tiempo a los distintos órganos, principalmente a los huesos y las articulaciones.

Mientras estamos jóvenes estamos elásticos y flexibles. Bailamos, hacemos ejercicios, nos movemos sin parar y hasta caemos en excesos. Claro, tenemos abundante colágeno y elastina.

El colágeno y la elastina son como los lubricantes en las articulaciones, hacen que los movimientos resulten suaves y nada dolorosos. El problema empieza cuando por distintas razones estas sustancias en nuestro cuerpo tienden a disminuir.

¿Por qué nuestros huesos se debilitan?

Las razones por las que perdemos parte del tejido muscular y óseo son distintas en cada persona. En mi caso tal vez se debió a los excesos que he tenido respecto a la alimentación. No lo voy a negar, en el pasado me he hartado de comer comida chatarra.

Igualmente la falta de ejercicio, o sea, el sedentarismo, es otra de las razones por la que los huesos se debilitan. Allí también pequé, pues yo no era precisamente una persona dada a la práctica de los deportes.

Hay también otras causas de desgaste muscular y óseo, como el tabaquismo, el exceso de alcohol e incluso las de tipo hereditario o genéticas.

Las consecuencias de la pérdida de colágeno y elastina

La disminución de estos componentes naturales en las articulación es la principal razón por la que nos encorvamos, vamos perdiendo peso y hasta tamaño. Pues nuestros huesos y columna se van debilitando.

Pero eso no es lo que tanto me preocupaba, sino los intensos dolores que me tomaba las rodillas y que me llevaban a estar postrado durante horas mientras se pasaban los dolores.

Me imaginaba que si seguía por ese camino muy pronto iba a dejar de caminar, pues los dolores cada vez eran más frecuentes y duraderos.

Tenía que encontrar la solución para la artritis 

Después de lo que me dijo el médico estuve tomando los analgésicos que me recetó, junto a algunas vitaminas y medicamentos, pero vi que aplacar los dolores no podía ser la solución, ¡Tenía que recuperar mi vida normal!

Así que empecé a probar cuanto ejercicio, dieta y medicamento me decían que eran buenos para mis dolencias.

Pero los resultados que obtenía me fueron decepcionando. Pues, aparte de hacerme gastar mi dinero me hacían perder tiempo y esperanzas de quitarme esos feos dolores.

Hasta que ya casi resignado a vivir tomando analgésicos toda la vida, me recomendaron un producto que ha cambiado mi vida.

¿Por qué los monjes tibetanos no sufren de artritis?

Cuando mi primo me recomendó una bebida a base de productos naturales pensé que era más de lo mismo. Le dije que ya había probado remedios naturales y lo que me habían hecho era perder el tiempo.

Me dijo que esta era diferente porque éste era un producto ciento por ciento natural que había sido probado por los monjes tibetanos desde hacía siglos.

Ciertamente la imagen que tenemos de los monjes tibetanos es la de unos viejecitos con más años que la muralla china pero que se ven muy tranquilos y vitales. Es decir, no lucen encorvados ni desgastados.

Me decidí a probar Tibettea, un té milenario

Bueno, pensé, que más podía perder porque no se trataba de un producto caro sino más bien económico. Lo más que podía pasar era que me decepcionara al igual que con los otros productos que ya había probado.

Tiempo era otra cosa que no iba a invertir mucho, porque la preparación es sencilla. Solo tengo que mezclar una cucharada del producto en media taza de agua tibia y dejarlo por 5 minutos. Es decir, se prepara como un té normal.

Precisamente por ser tan sencillo de preparar y económico al principio me mostré escéptico, pues si ya había gastado una fortuna en métodos complejos y productos sofisticados que no me habían hecho nada.

Resultados asombrosos en pocas semanas

A pesar de mi escepticismo empecé a tomar una taza de Tibettea, algo a lo que me fui acostumbrando, y sin mucho sacrificio porque en realidad su sabor es agradable.

Beber una taza diaria de Tibettea se convirtió en mi ritual favorito, pues a media tarde suelo preparármelo mientras escucho algo de música o veo mi programa favorito.

Es decir, tomar el té de los monjes tibetanos se ha convertido en una práctica relajante dentro de mi ajetreada vida. Es algo que empecé a experimentar desde el principio.

Pero lo mejor vino después. Fui notando que los dolores en mis rodillas demoraban más en regresar, hasta que llegó el momento en que desaparecieron. ¡No lo podía creer!

Adiós a los horribles dolores en las articulaciones

Asombrosamente en cuestión de semanas ya no sentía esas feas punzadas y dolores en mis piernas y rodillas. Estoy feliz de ya no sufrir más ese tormento.

Para evitar que los dolores vuelvan, complemento mi taza diaria de Tibettea con algunos ejercicios de estiramiento y trato de no excederme en la alimentación.

Claro, sin pretender llegar al estilo de vida de los monjes tibetanos, he aprendido que la longevidad y buena salud de estos asombrosos viejitos se basa en su sana alimentación, pero muy especialmente en el milagroso té que consumen.

¿Qué tiene el Tibettea que lo hace tan bueno para las articulaciones?

Exactamente no sé cuál de las plantas (o si son todas de las que está elaborado el Tibettea) es la que hace el milagro de restaurar las articulaciones, solo sé que es una mezcla de hierbas y raíces asiáticas.

Es decir, es un producto ciento por ciento natural, por lo que no me preocupo de que con el tiempo vaya a tener efectos colaterales. Además, si no las han tenido los monjes tibetanos, que yo sepa.

Te lo recomiendo: Compra Tibettea, tomate una taza diaria, y haz como yo, olvídate de los feos dolores en las articulaciones.

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