¿A veces te mirás al espejo y te sentís mal? ¿O sentís que tu autoestima está por las nubes? ¿Te suenan familiares las frases: “soy muy alta”, “soy muy baja”, “me falta carne”, “estoy gorda”, “si fuera más alta/flaca/baja”, “si tuviera el pelo ondulado/con rulos/lacio/más largo/más cortito”…. SERÍA FELIZ. Hablemos de tu imagen corporal. 

Lo siguiente es lo más importante que voy a decir al respecto: no estás sola. Además, la distorsión de la imagen corporal o la crítica excesiva de la misma, no son solo cuestión de adolescentes como suelen referir los profesionales al hablar de este tema. Sí es cierto que si sos adolescente, tenés mayores posibilidades de encontrarte extrañada y que no te guste tu propio cuerpo por el simple hecho de que está cambiando (a veces demasiado rápido, a veces más despacio de lo que anhelabas). Pero, más allá de la adolescencia, el cuerpo SIEMPRE cambia y no es fácil estar conforme con toda tu apariencia pero cuando te enfocás en lo que no te gusta, realmente enterrás tu autoestima.

La importancia de la imagen corporal para la autoestima

La autoestima tiene que ver con la forma en la que te valorás y la forma en la que creés que los demás te valoran. La importancia de la autoestima radica en el hecho de que no sentirse bien con una misma puede afectar la salud mental y la forma de pensar y pararse en el mundo.

Cuando tenemos baja autoestima, tendemos a elegir mal a la gente que nos rodea, ya que no apuntamos a las personas que nos hacen sentir bien o a quienes nos caen bien, sino a quienes creemos que podrían llegar a querer estar al lado nuestro. La baja autoestima nos hace sentir que no tenemos control por sobre nuestras vidas y nos sentimos vulnerables.

Del otro lado, quienes tienen alta autoestima, suelen ser más realistas en estos aspectos y buscan personas a su alrededor que los valoren por cómo son, porque además suelen conocer mejor sus debilidades y fortalezas.

En estos sentidos, la imagen corporal tiene que ver con la forma en la que te “ves”, respecto solamente de tu físico, incluso si sentís que sos una persona atractiva o cómo sabés que te ven los demás. Todas estas apreciaciones tienen que ver con tu imagen corporal y sobre todo en la adolescencia las mujeres comenzamos a pelearnos un poco con ésta, provocando que quede muy ligada nuestra percepción de la imagen corporal con nuestra autoestima.

Factores que influyen en la autoestima

* El desarrollo

Algunas mujeres comienzan a distorsionar su imagen corporal o su autoestima comienza a bajar a partir del desarrollo ya que, como decíamos antes, su cuerpo empieza a cambiar, les cuesta aceptarlo y esto influye en su autoestima porque están pasando un momento en que es fácil terminar comparándose con otras, en que quieren resultarle atractivas a sus compañeros del secundario o atraerle a los primeros chicos que les gustan.

* Medios de comunicación

Las mujeres, como ya lo sabrán, estamos bombardeadas por imágenes de mujeres “ideales” que cuanto más inseguras seamos, más nos afectan. Prestamos más atención a las celebridades, prestamos más atención a cómo se ven las demás (incluso desde que somos niñas) y criticamos… A veces de formas increíblemente crueles, pero no me quiero ir por las ramas. Todo esto puede afectar la forma en que te sentís respecto de tu propia imagen corporal en la adolescencia, sobre todo, y en el futuro.

* La familia y la escuela

La vida familiar también puede influir en tu imagen corporal, ya que algunos padres y algunos maestros o profesores tienden a criticar cómo los chicos se ven. Me refiero especialmente a cuando se realizan deportes como: danza, patín artístico, gimnasia artística, y otros tipos de deportes que estereotípicamente y para favorecer la performance en la competencia requieren el mantenimiento de un peso muy bajo, al borde de lo saludable. Todo esto influye en nuestra imagen corporal, especialmente si somos personas sensibles a lo que dicen los demás de nosotras.

Por una imagen corporal más sana

Si tenés una imagen corporal positiva, lo más probable es que te aceptés tal cual sos, incluso si tu cuerpo o tus características no son como las que los medios de comunicación o la sociedad consideran “ideales”. La actitud que tenés para con tu imagen corporal puede ser genial, o puede mejorar, si desarrollás buenas amistades, si aprendés a ser más independiente de las opiniones de tus padres y si te sentís desafiada física o mentalmente por alguna actividad que realizás. En esta última oración está lo que podríamos considerar “tips esenciales” para mejorar tu autoestima.

Practicar:

  • Cuando te equivocás, probá de decir mentalmente “soy humana” en lugar de “soy una tarada” o culpar a alguien más.
  • Cuando sentís que sos una fracasada, en lugar de tener una “opinión general” procurá tener metas clara, objetivos, etc.
  • Cuando te ves al espejo y te sentís “gorda/flaca”, procurá llevar un estilo de vida más saludable y te sentirás más feliz, porque ser saludable y sentirse bien es lo que realmente importa.
  • Reconocé que tu cuerpo es tuyo, no importa el tamaño, la forma o el talle. Focalizá en ser fuerte y saludable.
  • Si hay cosas de vos misma que podés cambiar para mejorar, hacelo, pero sin ponerte presiones, y fijando unas metas realistas y con un plan para realizarlas. Desafiarte, en una buena forma, puede motivarte y mejorar tu autoestima.
  • Por último, tratá de hacerte 3 cumplidos al día. Esta técnica tiene que ver con las llamadas “afirmaciones positivas” y consiste en decirse sinceramente algo positivo (ya sea algo real, por ejemplo “mi mirada es hermosa” o algo que querés conseguir como “estoy consiguiendo el éxito que quiero en mi dieta”).

 

Siempre es bueno tratar de destacar y trabajar lo mejor de vos en lugar de hacerte autocríticas destructivas.

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